La Meta Final
Tras haber comprendido nuestro origen, nuestro presente y nuestro porvenir, podemos proyectar algo de luz sobre el tema de nuestra meta final. Pueden mencionarse los siguientes puntos como ejemplo:
A) Somos creados por Al·lâh, el Sabio. No somos creados por la casualidad o sin un propósito.
B) Nuestro Creador es absolutamente Autosuficiente. Por lo tanto, lo que Él considera la meta de nuestra creación es absolutamente para nuestro beneficio. Deberíamos esforzarnos lo más posible por realizar todo lo que Él quiere para nosotros.
C) Este universo es perecedero. Todo en el universo es también perecedero. Por lo tanto, no es tan preciado como nosotros mismos, puesto que podemos vivir por siempre y nuestros espíritus no son materiales y mortales. Así que deberíamos buscar para encontrar nuestra meta en algo más que esta vida material. Debemos evitar entregarnos a una vida que transcurra en un círculo vicioso.
D) Un futuro sin fin está esperándonos. Los placeres o dolores en el Más Allá no se comparan con los de este universo. Solo en el Paraíso puede experimentarse la felicidad total.
E) Nuestro porvenir depende por completo de nuestro presente.
F) En el Islam todo valor depende de la relación con Al·lâh. Nuestra felicidad está basada en nuestra devoción voluntaria a Él; si nos acercamos a Él nada puede amenazarnos.
Creo que estos puntos son suficientes para que todos decidan por sí mismos. Trataremos, sin embargo, de echar un vistazo al tema desde otro ángulo y luego nos concentraremos en el concepto de la proximidad a Al·lâh y sus consecuencias.
Al·lâh es absolutamente Autosuficiente. Él además es el Sabio; por lo tanto, Él crea con un fin determinado. En el Glorioso Corán se ha hecho mucho hincapié en el hecho de que la creación no carece de un propósito determinado:
﴿ لَوْ أَرَدْنَآ أَن نَتَّخِذَ لَهواً لاَتَّخَذْنَاهُ مِن لَدُنَّآ إِن كُنَّا فَاعِلِينَ ﴾
﴿ أَفَحَسِبْتُمْ أَنَّمَا خَلَقْنَاكُمْ عَبَثاً وَأَنَّكُمْ إِلَيْنَا لاَ تُرْجَعُونَ ﴾
El beneficio de la creación es para las criaturas no para el Creador, puesto que el Creador es Autosuficiente. Al·lâh puede crear la oportunidad para que ellas alcancen la perfección. Él es el Conocedor, así que Él sabe cómo hacer todo. Él también es el Benevolente, y en consecuencia, Él crea.
Si pensáramos profundamente descubriríamos que Él ha creado el universo por Su causa. Nadie puede influir en Él o en Su decisión. Nadie más que Él debe ser considerado. Es esto a lo que se refieren los filósofos islámicos cuando dicen que en lo referente a Al·lâh, “la causa final” y “la causa eficiente” son lo mismo.
Pero podemos considerar algunas metas intermedias en la cadena de metas. Luego llega el turno de la benevolencia de la creación misma; ello significa que en primer lugar Al·lâh ha creado el universo por Su causa y en segundo lugar por causa de la creación, y originar la existencia es mejor que no hacerlo. Después llega el turno de proporcionar a las criaturas la oportunidad de perfeccionarse, y luego diferentes etapas de este proceso.
Entre todas las criaturas, los seres humanos pueden alcanzar los niveles más elevados de perfección o proximidad a Al·lâh. Así, todas las criaturas son creadas para los seres humanos, es decir, son medios para la existencia de éstos. Ellas son buenas en sí mismas y poseen cierto grado de perfección, pero solo el hombre puede perfeccionarse a sí mismo a través de su libre albedrío, y sabemos que la perfección generada en los seres en forma voluntaria es más preciada:
﴿ هُوَ الَّذِي خَلَقَ لَكُم مَا فِي الأرْضِ جَمِيعاً ﴾
﴿ وَسَخَّرَ لَكُم مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الأَرْضِ جَمِيعاً مِنْهُ ﴾
Este mundo fue creado para permitirnos seguir con nuestro viaje espiritual. Éste es el lugar de la “prueba” (imtihân). Si bien Al·lâh creó todas las cosas para nosotros y nos creó a nosotros para probarnos, éstas son solo medios para la existencia de los verdaderos seres humanos.
Esto es exactamente igual que el ejemplo de la escuela. Todo, incluyendo el aula, las sillas y las pizarras, son creadas para los estudiantes a quienes se les pide esforzarse lo más posible para pasar con éxito los exámenes. Pero esas cosas en sí mismas no son lo importante. Solo los buenos alumnos que pasen los exámenes con éxito cumplen la expectativa y el propósito de los fundadores de la escuela o del personal educativo. En una aleya del Glorioso Corán, Al·lâh dice:
﴿ الَّذِي خَلَقَ الْمَوْتَ وَالْحَيَاةَ لِيَبْلُوَكُمْ أَيُّكُمْ أَحْسَنُ عَمَلاً وَهُوَ الْعَزِيزُ الْغَفُورُ ﴾
Solo aquellos que son buenos y hacen buenas obras constituyen el propósito fundamental. En otra aleya, Al·lâh dice:
﴿ وَمَا خَلَقْتُ الْجِنَّ وَالإِنسَ إِلاَّ لِيَعْبُدُونِ * مَآ اُرِيدُ مِنْهُم مِّن رِّزْقٍ وَمَآ اُرِيدُ أَن يُطْعِمُونِ * إِنَّ اللَّهَ هُوَ الرَّزَّاقُ ذُو الْقُوَّةِ الْمَتِينُ ﴾
Al·lâh solo quiere de nosotros que lo adoremos y ello implica conocerlo y finalmente acercarnos a Él. De acuerdo a algunas opiniones, la expresión “لِيَعْبُدون” (li ia‘budûni = para que Me adoren) es interpretada como “لِيَعْرِفون” (li ia‘rifûni = para que Me conozcan), lo que significa que: Yo los he creado solo “para que Me conozcan”. Este hecho también se desprende de la aleya (65: 12). Hay un dicho divino (hadîz qudsî)7 que es muy famoso, y dice así:
“Yo era un tesoro escondido; quise ser conocido, entonces creé a la Creación para ser conocido”.8
Dijo Imam Husein (a.s.) en la súplica de ‘Arafah:
“¡Oh Dios mío! Supe, a través de la variedad de Tus signos (en el mundo de la existencia) y de los cambios en los estados y condiciones, que Tu propósito de mí es que Te reconozca en todas las cosas, hasta que no Te ignore en nada.”
Éste es uno de los más elevados niveles de perfección en que los hombres reconocen a Al·lâh en todas las cosas. Esto nos trae a la mente lo que dijo Imam ‘Alî (a.s.):
« ما رَأَيْتُ شَيْئاً إِلاّ رَأَيْتُ اللهَ قَبْلَهُ وَبَعْدَهُ وَ مَعَهُ »
Estas personas, que representan al ser humano perfecto (al-insân al-kâmil), en realidad son la meta de la creación. En un hadîz qudsî, dice Al·lâh al Profeta (s.a.w.):
« لَوْلاكَ لَمَا خَلَقْتُ الأََفْلاك »
El hombre o mujer perfectos ejecutan la meta. La perfección no es otra cosa sino la proximidad a Al·lâh y ser objeto de Su complacencia, porque Él es el Ser más Perfecto y la Fuente de todos los valores y bondades. Los siguientes son los resultados de la proximidad a Él que llegan después de Su complacencia:
A) Bendiciones materiales: Si una persona o sociedad obedecen a Al·lâh y obtienen Su complacencia, recibirán más y más bendiciones:
﴿ وَلَوْ أَنَّ أَهْلَ الْقُرَى ءَامَنُوا وَاتَّقَوْا لَفَتَحْنَا عَلَيْهِمْ بَرَكَاتٍ مِنَ السَّمَآءِ وَالاَرْضِ وَلَكِن كَذَّبُوا فَاَخَذْنَاهُمْ بِمَا كَانُوا يَكْسِبُونَ ﴾
El Profeta Noé (a.s.) dijo a su gente:
﴿ فَقُلْتُ اسْتَغْفِرُوا رَبَّكُمْ إِنَّهُ كَانَ غَفَّاراً * يُرْسِلِ السَّمَآءَ عَلَيْكُم مِدْرَاراً * وَيُمْدِدْكُم بِاَمْوَالٍ وَبَنِينَ وَيَجْعَل لَكُمْ جَنَّاتٍ وَيَجْعَل لَكُمْ أَنْهَاراً ﴾
B) Justicia social: Si una sociedad obedece a Al·lâh y sigue Sus leyes no habrá opresión. Toda persona tendrá la oportunidad de gozar de una vida confortable y de disfrutar de los resultados y beneficios de sus acciones:
﴿ لَقَدْ أَرْسَلْنَا رُسُلَنَا بِالْبَيِّنَاتِ وَأَنزَلْنَا مَعَهُمُ الْكِتَابَ وَالْمِيزَانَ لِيَقُومَ النَّاسُ بِالْقِسْطِ ﴾
Según esta aleya uno de los propósitos de la profecía es establecer la justicia social (qist). En tales sociedades la gente está cómoda y puede fácilmente realizar sus deberes religiosos para alcanzar Su complacencia.
C) Librarse de todos los obstáculos en el proceso de auto-superación: Ser religioso significa estar consagrado a Al·lâh y a los valores divinos. Al mismo tiempo, significa estar libre de falsos dioses en la sociedad, de malos hábitos o vicios, de normas inadecuadas o leyes sociales y de supersticiones. En el Glorioso Corán encontramos que una de las tareas de los profetas es liberar a la gente:
﴿ الَّذِينَ يَتَّبِعُونَ الرَّسُولَ النَّبِيَّ الاُمِّيَّ الَّذِي يَجِدُونَهُ مَكْتُوباً عِندَهُمْ فِي التَّورَاةِ وَالإِنْجِيلِ يَأْمُرُهُم بِالْمَعْرُوفِ وَيَنْهَاهُمْ عَنِ الْمُنْكَرِ وَيُحِلُّ لَهُمُ الطَّيِّبَاتِ وَيُحَرِّمُ عَلَيْهِمُ الْخَبَآئِثَ وَيَضَعُ عَنْهُمْ إِصْرَهُمْ وَالاَغْلاَلَ الَّتِي كَانَتْ عَلَيْهِمْ فَالَّذِينَ ءَامَنُوا بِهِ وَعَزَّرُوهُ وَنَصَرُوهُ وَاتَّبَعُوا النُّورَ الَّذِي اُنْزِلَ مَعَهُ اُوْلَئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ ﴾
D) Paz y confianza: Cada vez que un hombre se aproxima a Al·lâh, el Señor de todo el Universo, el Grandioso, el resto de las cosas parecen insignificantes y pequeñas para él. Siente que está bajo Su protección, por lo tanto nada puede dañarlo, y que si experimenta alguna dificultad o dolor es por su propio beneficio, y Al·lâh lo recompensará.
Hay muchas personas en el mundo que tienen una vida holgada, pero que sufren de falta de paz y confianza en sus vidas al punto que algunos recurren a las bebidas alcohólicas o a estupefacientes para aliviar su dolor espiritual, o en realidad, para reducir la conciencia de sí mismas. Y finalmente, pueden llegar a cometer suicidio:
﴿ وَمَنْ أَعْرَضَ عَن ذِكْرِي فإِنَّ لَهُ مَعِيشَةً ضَنكاً وَنَحْشُرُهُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ أَعْمَى ﴾
﴿ أَلاَ بِذِكْرِ اللَّهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ ﴾
﴿ يَآ أَيَّتُهَا النَّفْسُ الْمُطْمَئِنَّةُ * ارْجِعِي إِلَى رَبِّكِ رَاضِيَةً مَرْضِيَّةً ﴾
Imam ‘Alî (a.s.) dice que la razón por la cual los piadosos no temen perder nada y a ellos todo se les hace fácil, es que han apreciado Su Grandeza, por lo tanto nada más es importante para ellos. Si estás en una playa junto al océano no prestas atención alguna a un vaso de agua en manos de un pequeño niño. Imam ‘Alî (a.s.) dice respecto a los piadosos (muttaqîn):
« عَظُمَ الْخَالِقُ فِي أَنْفُسِهِمْ فَصَغُرَ مَا دُونَهُ فِي أَعْيُنِهِم »
Hay aún otra razón por la que la paz y la confianza vienen después de la fe y la cercanía a Al·lâh. En forma innata los seres humanos están sedientos de alcanzar lo bueno y la perfección infinita. Pueden cometer errores al momento de distinguir “lo bueno”; por ejemplo, pueden considerar al dinero, o a la fama, o al poder como bondades, por lo que tratan de obtener cada uno de éstos más y más sin ningún límite, pero nada puede proporcionarles la respuesta real a su innata necesidad (o apego).
Aquéllos que son muy ricos o muy poderosos sufren la falta de paz espiritual. Solo la cercanía a Al·lâh puede satisfacerlos. Sometamos nuestros corazones junto a Imam As-Saÿÿâd (a.s.) mientras él suplica:
“Mi ardor, que no es enfriado sino por la unión a Ti; mi congoja, que no es apagada sino mediante el encuentro contigo; mi ansia por Ti, que no es apaciguada sino por la contemplación de Tu Faz, y mi quietud, que no reposa sino mediante mi cercanía a Ti”.19
E) Ingreso al universo de la Luz: Mediante la proximidad a Al·lâh el hombre es salvado de todos los males. Una persona que ha experimentado una relación con la Fuente de todas las bondades no puede complacerse con cosas bajas. Al·lâh también ayuda a aquellos que quieren mantener su relación con Él. Él fortalece su fe, Él los protege para que no se descarríen. Por lo tanto, ellos gozan de una guía especial. Dice el Glorioso Corán:
﴿ اللّهُ وَلِيُّ الَّذِينَ ءَامَنُوا يُخْرِجُهُم مِنَ الظُّلُمَاتِ إِلَى النُّورِ ﴾
﴿ يَهْدِي بِهِ اللّهُ مَنِ اتَّبَعَ رِضْوَانَهُ سُبُلَ السَّلاَمِ وَيُخْرِجُهُم مِنَ الظُّلُمَاتِ إِلَى النُّورِ بإِذْنِهِ وَيَهْدِيهِمْ إِلَى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍ ﴾
Estas aleyas son solo algunos ejemplos y hay muchos más en el Glorioso Corán. Este hecho es expresado también en los hadices, y en las súplicas la Luz divina es requerida. Por ejemplo, vemos esta frase en “Al-Munâÿât ash-Sha‘banîiah”:
“¡Mi Dios! Concédeme la total dedicación a Ti, e ilumina la visión de nuestros corazones mediante el resplandor de sus miradas dirigidas a Ti, hasta que la visión de nuestros corazones penetre los velos de la luz y alcance la Fuente de la Majestuosidad y nuestros espíritus lleguen a estar subordinados a la grandeza de Tu Santidad”.22
F) Potestad: Por medio de la obediencia a Al·lâh y la adoración a Él el ser humano puede alcanzar la posición de vicario de Dios en la Tierra. Puede obtener el señorío del universo y tener una potestad generativa (wilâiah takwinîiah), y así hacer todo lo que quiera. (Para un estudio adicional, referirse a nuestra anterior exposición, “El Vicario de Al·lâh en la Tierra”). Ya hemos visto antes esta narración:
« العُبودِيَّةُ جَوْهَرَةٌ كُنْهُها الرُّبوبِيَّةُ »
Hay un hadîz qudsî que dice:
“¡Siervo mío! ¡Obedéceme para que te haga un ejemplo de Mí Mismo. Yo estoy vivo y jamás muero; y Yo te haré vivo, y jamás morirás. Yo soy rico y jamás empobrezco; y Yo te haré rico, y jamás empobrecerás. Todo lo que deseo, es; y Yo te haré de tal manera que todo lo que desees, sea”.24
G) Completo conocimiento: Uno de los resultados de aproximarse a Al·lâh es estar provisto con un conocimiento completo. Este conocimiento no puede ser adquirido a través del aprendizaje o el estudio. Es el conocimiento real respecto al cual Imam As-Sâdiq (a.s.) dice:
“El conocimiento no es (adquirido) por la intensidad del aprendizaje, sino que es solo una luz que Al·lâh infunde en el corazón de aquel a quien quiere guiar”.25
A la gente se le requiere aprender y adquirir el conocimiento usual, pero no es suficiente. El conocimiento real que reaviva nuestros corazones y garantiza nuestra felicidad es el que llega a través de la fe y de la proximidad a Al·lâh. En el Glorioso Corán recitamos:
﴿ وَاتَّقُواْ اللّهَ وَيُعَلِّمُكُمْ اللّهُ ﴾
Hay una famosa narración del Profeta (s.a.w.) donde él dice que en la Noche de la Ascensión a los Cielos (mi‘râÿ) le preguntó a Al·lâh sobre el estado de los creyentes. La siguiente es una parte de la respuesta:
“No se acerca a Mí un siervo con algo más amado por Mí que realizando aquello que le he preceptuado. Y ciertamente que él se acerca a Mí mediante las acciones meritorias (nâfilah) hasta que es amado por Mí. Cuando es amado por Mí, entonces Soy su oído con el cual escucha, Soy su visión con la cual ve, Soy su lengua con la cual habla, y Soy su mano mediante la cual toca. Si Me ruega le respondo y si Me pide le concedo”.27
“Yo lo amaré cuando él Me ame [y lo haré amado por Mi creación], y abriré sus ojos interiores a Mi Gloria y Grandeza, y no ocultaré de él el conocimiento de lo selecto de Mi creación. Así, en la oscuridad de la noche y en la luz del día, le diré secretos, a fin de que cesen sus conversaciones con las criaturas y con sus compañeros. Le haré escuchar Mis palabras y las palabras de Mis ángeles y le revelaré el secreto que he ocultado a Mi creación”.28
H) Eterna felicidad: Además de los resultados ya mencionados, hay muchas cosas reservadas para estas personas hasta el Día del Juicio. En el último capítulo trataremos brevemente las infinitas recompensas. Por lo tanto, damos término a este tema con una de las aleyas del Glorioso Corán:
﴿ وَعَدَ اللّهُ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَاتِ جَنَّاتٍ تَجْرِي مِن تَحْتِهَا الاَنْهَارُ خَالِدِينَ فِيهَا وَمَسَاكِنَ طَيِّبَةً فِي جَنَّاتِ عَدْنٍ وَرِضْوَانٌ مِنَ اللّهِ أَكْبَرُ ذَلِكَ هُوَ الْفَوْزُ الْعَظِيمُ ﴾
Por favor, presta atención a la frase: «la complacencia de Al·lâh es aún mayor». El nivel más exaltado que un hombre o mujer pueden alcanzar es saber que Al·lâh, la Fuente de todas las Bondades y el Señor de todo el Universo, está satisfecho con ellos.
- 1. Sûra al-Anbiâ’; 21: 17.
- 2. Sûra al-Mu’minûn; 23: 115.
- 3. Sûra al-Baqarah; 2: 29.
- 4. Sûra al-Ÿâziah; 45: 13.
- 5. Sûra al-Mulk; 67: 2.
- 6. Sûra adh-Dhârîât; 51: 56-58.
- 7. Las expresiones del Profeta (s.a.w.) divinamente inspiradas, difieren de las que comprenden el texto del Glorioso Corán; en el último tanto el significado como las Palabras son de Dios, pero en las primeras, solo el significado es de Dios y las palabras pertenecen al Profeta (Ta’rîfât, por Ÿurÿânî).
- 8. Bihâr al-Anwâr, t. 87, p. 344.
- 9. Al-Asfâr al-‘Aqlîiât al-Arba‘ah, t. 1, p. 117; t. 4, p. 479, y t. 5, p. 27.
- 10. Bihâr al-Anwâr, t. 15, p. 28.
- 11. Sûra al-A‘râf; 7: 96.
- 12. Sûra Nûh; 71: 10-12.
- 13. Sûra al-Hadîd; 57: 25.
- 14. Sûra al-A‘râf; 7: 157.
- 15. Sûra Tâ Hâ; 20: 124.
- 16. Sûra ar-Ra‘d; 13: 28.
- 17. Sûra al-Faÿr; 89: 27-28.
- 18. Nahÿ al-Balâgah, Discurso nº 191.
- 19. The Psalms of Islam (Sahîfah as-Saÿÿadîiah), pp. 251 y 252.
- 20. Sûra al-Baqarah; 2: 257.
- 21. Sûra al-Mâ’idah; 5: 16.
- 22. Mafâtîh al-Ÿinân.
- 23. Ver p. 46 de este libro.
- 24. Al-Ÿawâhir as-Sanîiah fî al-Ahâdîz al-Qudsîiah, de Hurr Al-‘Âmili, p. 284.
- 25. Bihâr al-Anwâr, t. 1, p. 225, nº 17.
- 26. Sûra al-Baqarah; 2: 282.
- 27. Usûl al-Kâfî, t. 2, pp. 352 y 353.
- 28. Bihâr al-Anwâr, t. 77, pp. 28-29.
- 29. Sûra at-Tawbah; 9: 72.