read

Introducción del Autor

En el Nombre de Dios, El Compasivo, el Misericordioso

La Alabanza sea para Allah, Señor del Universo; y que las bendiciones y la paz sean con Muhammad, Mensajero de Dios y Sello de los profetas, y sobre los purificados de la gente de su casa, los depositarios de su secreto, los contenedores de su conocimiento.

Se considera al mundo contemporáneo como la época de la industria y la tecnología, puesto que en el último siglo la humanidad ha alcanzado considerables avances en este sentido, y por lo tanto resulta adecuado que ello conforme una de sus características más exponentes. Pero junto a esta característica, también se ha dado un gran fenómeno cultural, que consiste en que el hombre contemporáneo ha vuelto su atención a la religión y los conceptos religiosos.

La tendencia a la religión conforma una de las más básicas y enraizadas inclinaciones humanas que la historia menciona. Tal como lo testimonian los documentos históricos categóricos, ningún periodo de la vida de la humanidad estuvo carente de la atención a la religión y el sentimiento religioso.

Luego del Renacimiento y la transformación ocurrida en los métodos científicos que derivó en que el ser humano tuviera un amplio dominio sobre la naturaleza, a consecuencia de algunos factores políticos y culturales, la atención hacia lo religioso perdió consideración y en las sociedades occidentales se produjo una forma de menosprecio en relación a la religión.

Poco a poco, ese mal se trasladó a los países de oriente e influenció en un grupo de personas. Eso se expandió al punto que llegó a suponerse que la ciencia moderna podía dar respuesta a todas las necesidades de la humanidad, por lo que podría satisfacer los requerimientos que eran garantizados por la religión.

Sin embargo, la manifestación de una serie de factores y fenómenos destructivos, hizo que tal suposición terminara por desecharse, lo que demostró que la humanidad nunca estuvo innecesitada de la religión y su liderazgo y que nunca habrá nada que la suplante. Entre esos factores están los siguientes:

1.- El acontecer de las guerras mundiales durante el siglo XX: La primera y segunda guerra mundial en las que fueron víctimas decenas de millones de personas, fueron orientadas por la ciencia separada de la religión; una ciencia de la que se pensaba concretaría los elevados valores humanos, ¡de repente lleva a la humanidad a tan nefasto destino!

2.- El derrumbe del sistema de la familia a causa de la difusión de la corrupción moral: En gran parte del mundo occidental el concepto de familia perdió su sentido y se convirtió en una agrupación transitoria e inestable. La ciencia y el conocimiento moderno no estuvieron exento de participación en ello. Por supuesto, nos referimos a esa ciencia no guiada que damos en llamar “ciencia si religión”.

Ponemos énfasis en que esto no significa que la ciencia y el conocimiento moderno necesariamente conformen un fenómeno perjudicial, sino que, fue el hecho de que el saber y la tecnología estuvieran privados de la orientación religiosa lo que causó que se produjeran todas esas carencias y perjuicios.

3.- La invalidación y pérdida de consideración de algunas teorías científicas:

Además de los dos factores antes mencionados que deterioraron el gran optimismo y exageradas expectativas que la humanidad había puesto en las ciencias modernas, la invalidación y pérdida de consideración de algunas teorías científicas también provocó que la humanidad perdiera su inicial convicción y fe en las mismas en lo que se refiere al conocimiento del mundo y, de esa manera despertó del sueño en el que los europeos se encontraban sumidos desde el siglo XIX.

Los factores mencionados y otros similares, causaron que la humanidad otra vez volviera a su naturaleza primigenia, y dirigiera nuevamente su atención a la religión y sus conceptos. En realidad, luego de un periodo de letargo, durante el cual la humanidad se había privado a sí misma de las ventajas de la religión, cual persona sedienta se convierte en buscadora de esa agua cristalina y refrescante de la religión.

Este asunto es tan evidente que no necesita demostración, y quienes están informados del acontecer de los sucesos del mundo están familiarizados con ello.

Esta renovada atención hacia lo religioso llegó al punto que los centros de estudio de nivel superior de distintas partes del mundo otra vez han reparado en los temas religiosos, y los pensadores y profesores se explayan al respecto. No pasa una semana o un mes sin que sean escritos decenas de artículos y libros sobre la religión y los asuntos religiosos.

Como dijo cierto escritor: “La vuelta a la espiritualidad y a la religión, conforma una línea que amenaza las bases de la sociología occidental. Es por ello que a la par del temor y aprensión que se tiene por el retorno de los musulmanes al Islam, también se tiene aprensión por el retorno de los cristianos al Cristianismo”. En realidad los occidentales temen a cualquier tipo de invasión espiritual y a cualquier forma de jefatura de la fe y la espiritualidad en la sociedad occidental e incluso en la vida particular de los occidentales.

Cierto analista occidental, mientras expone ejemplos de la vuelta y avance de la fe religiosa en la sociedad musulmana y no musulmana, se refiere a los cristianos extremistas de occidente quienes tuvieron un considerable crecimiento en los últimos años: “El crecimiento y avance diario del número de personas religiosas en distintas formas, es un fenómeno en plena expansión en los últimos años que se cuenta como una amenaza para muchos países”1.

A pesar del mencionado analista, nosotros tomamos este fenómeno como un buen augurio y expresamos nuestro regocijo por el hecho de que la humanidad esté volviendo al afectuoso regazo de la religión.

Pero junto a tales albricias existe un punto preocupante y es que si esa sed no es satisfecha de una forma correcta, y Dios no lo permita, ideas incorrectas son expuestas bajo el nombre de religión, este ser humano contemporáneo no encontrará lo procurado y otra vez terminará dando la espalda a lo religioso.

Por ello, es deber de los escritores comprometidos y despabilados, y los sinceros expertos en religión que perciben la dolencia, conocen el remedio, y que entienden la necesidad y conocen su cura, dedicarse a responder correctamente a esa invocación de la fitrah o naturaleza primigenia y exponer los conceptos religiosos de forma correcta, de manera que esta continua gracia divina se disponga al alcance de los humanos en su forma pura y cristalina.

En estas condiciones en las que la procura de la religión se ha tornado en un fenómeno mundial, indefectiblemente habrá grupos cuyos propósitos personales o colectivos consistirán en la eliminación de la original tendencia a la religión.

Y por esa razón disponen frente a los buscadores de espiritualidad un alimento envenenado para que sea ingerido bajo el nombre de “religión” y de esa manera, a la vez que aplacan la sed religiosas de éstos, garantizan sus nefastos propósitos.

Nosotros, que consideramos al Islam como la última y más completa de las revelaciones divinas, sabemos y creemos que esta religión satisface las necesidades de la humanidad hasta el día de la Resurrección en todos los asuntos de la vida, tanto individuales como sociales, y para concretar sus elevados conceptos debemos utilizar diferentes instrumentos y medios y aprovechar esta inaudita oportunidad para difundir las enseñanzas religiosas correctas.

Por otro lado, creemos que la escuela de Ahlul Bayt (a) es ese mismo Islam real y original que nos ha llegado a través del Sagrado Corán y la descendencia del Profeta (S), y en realidad, el método de Ahlul Bayt (a) conforma una vía que guía a la Fuente de la Verdad sin que hayan intervenido manos dudosas.

Los fundamentos y bases sólidas que contiene este sendero y esta escuela, y asimismo su vinculación a Ahlul Bayt, la familia del Profeta (S), a lo largo de la historia islámica, ha tenido una gran atracción que empuja a los apasionados por la verdad y a los buscadores de la realidad a abrazarla y dar la vida por defenderla.

Los buscadores de la verdad que deseen estudiar las realidades religiosas a través del Poseedor de la última de las leyes celestiales, que es el Mensajero del Islam (S) y a través de su purificada Descendencia, que la paz sea sobre todos ellos, pueden referirse a este resumido escrito. Estudiando este conjunto de claros conceptos pueden inferir la realidad de la escuela de Ahlul Bayt (a), y para una mayor profundización pueden referirse a los libros que se brindan como reseña.

Una explicación general de las creencias islámicas está condicionada a la explicación de unas generalidades sobre las vías y mecanismos del conocimiento y el saber, y la óptica del Islam respecto al ser humano y el universo. Dejar en claro ello en cualquier escuela doctrinal garantiza la comprensión de su cosmovisión sobre el sistema existencial y el mundo de lo contingente.

A partir de aquí, y para no alargarnos más, expondremos estos fundamentos abreviadamente en la forma de “artículos”, delegando los detalles de cada uno de estos artículos a los libros de Kalam o teología islámica escritos por los sabios de la escuela de Ahlul Bayt (a).

Finalmente, rogamos a Dios que acepte este humilde esfuerzo como un paso por dejar en claro la genuina faz del Islam. Y Él es quien brinda el éxito y la asistencia.

Ya‘far Subhânî
Ciudad de Qom
14 de Ramadán de 1418
13 de Enero de 1997

  • 1. Henri Tinca; Número especial por el aniversario del diario “Le Monde”.