La Primera Visita a Irak

Partimos desde Damasco hacia Bagdad en uno de los coches de una gran Compañía Internacional de Nayaf, el cual tenía aire acondicionado, pues la temperatura llegaba a los 40ºC en Bagdad.

Cuando llegamos, fuimos al barrio de Yamilah, en la zona de Al-Ugal. Entramos a la casa de mi amigo la cual también tenía aire acondicionado, y descansé. Luego me trajo una camisa holgada llamada dishdashah.

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Abdul Qadir al-Guilani y Musa al-Kazim

Después del desayuno fuimos a Bab-ush Shaij y vimos el lugar que yo siempre había deseado visitar. Como un impaciente me apresuré a llegar para verlo y entré ansiosamente como si fuera a arrojarme en el regazo del mismo Shaij, mientras mi amigo me seguía a donde yo iba.

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La Duda y el Cuestionamiento

Permanecí en casa de mi amigo por tres días durante los cuales descansé y pensé mucho sobre lo que había oído de aquellas personas que yo había descubierto, como si antes hubieran estado viviendo en la luna. ¿Por qué nadie nos había hablado salvo necedades e injurias sobre ellos y por qué yo los odiaba y aborrecía sin conocerlos?

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La Visita a Nayaf

Una noche mi amigo me dijo que el próximo día iríamos, si Allah así lo quería, a Nayaf. Le pregunté: “¿Qué es Nayaf?”. Dijo: “Es una ciudad de conocimiento; además, en ella se encuentra la tumba de Ali ibn Abi Talib”.

Yo me sorprendí, puesto que, ¿cómo es que es conocida la tumba del Imam Ali?, pues todos nuestros Shaij dicen que no se sabe dónde se encuentra la tumba de nuestro maestro Ali.

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Un encuentro con los ‘Ulama

Mi amigo me llevó a una mezquita, junto al Santuario, donde los pisos estaban cubiertos de alfombras y alrededor de sus mihrab había algunas aleyas coránicas grabadas con hermosa caligrafía. Vi que algunos jóvenes con turbantes estaban sentados cerca del mihrab estudiando, y cada uno de ellos tenía un libro en sus manos.

Quedé impresionado por esa agradable escena, ya que nunca antes había visto religiosos de esa edad, pues rondaban entre los trece y dieciséis años. Lo que los hacía más elegantes eran sus vestimentas.

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Un encuentro con Saied Muhammad Baqir Sadr

Nos dirigimos con Abu Shubbar a la casa de Saiid Muhammad Baqir As-Sadr, y en el camino me trató de manera agradable y me habló sobre los famosos ‘Ulama, sobre Taqlid (imitación a un Muytahid, es decir, a un sabio) y sobre otros temas... hasta que llegamos a la casa del Saiid As-Sadr. Ésta estaba repleta de jóvenes alumnos, la mayoría con turbantes.

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Duda y Confusión

Las respuestas del Saiid As-Sadr eran claras y convincentes, pero era muy difícil para una persona como yo comprenderlas. Había vivido veinticinco años de mi vida en base a la idea de glorificar y respetar a los Compañeros del Profeta, especialmente a los Califas Correctamente Guiados, a quienes el Mensajero de Allah nos ordenó aferrarnos y seguir sus enseñanzas, en particular a Abu Bakr As-Siddiq y a ‘Umar Al-Faruq; pero, desde que había llegado a Irak, no había oído mencionar sus nombres.

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El viaje al Hiyaz

Llegué a Yiddah y encontré a mi amigo Al-Bashir, quien estaba muy complacido de verme; me llevó a su casa y me demostró el más alto grado de hospitalidad. Pasamos el tiempo paseando en su auto visitando lugares, hicimos la ‘Umrah y pasamos juntos algunos días plenos de adoración y de otros actos piadosos.

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El comienzo de la investigación

Me sentía muy contento por los libros, a los que organicé y guardé en un lugar especial, que designé como biblioteca. Descansé unos cuantos días, y para el comienzo del nuevo año académico recibí el plan de horarios de trabajo. Mi actividad en la semana era enseñar tres días consecutivos y descansar los otro cuatro.

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El comienzo del estudio detallado

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