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Prefacio A La Edición En Castellano

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

La Alabanza sea para Allah, Único, sin asociados, Creador de los Cielos y la Tierra, Originador de todos los seres…

Testifico que no hay divinidad sino Dios, Quien escucha las súplicas, Quien es digno de adoración, Quien duplica las recompensas…

Y testifico que Muhammad es Su siervo y Mensajero, A quien envió con la guía para toda la humanidad…

¡Dios nuestro! Bendícelo a él y a su purificada familia, quienes son como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva, y quien se aleja de ella se ahoga.

«Más cuando estés embarcado, junto con quienes estén contigo, di: “¡Alabado sea Dios, que nos ha librado de los opresores!”»

Cuando el ser humano reflexiona en el mundo que le rodea y las maravillas y portentos que contiene, surgen para él preguntas que trata de responder. Entre esas preguntas se encuentran las siguientes:

a. ¿Cuál es el origen del ser humano?

b. ¿Acaso este mundo tiene un Creador? ¿Cómo es?

c. ¿Cuál es el propósito de la creación del ser humano y del resto de las cosas existentes?

d. ¿Acaso es la muerte el exterminio absoluto del ser humano? ¿o es que la vida continúa en una forma diferente?

Estos cuestionamientos y otros similares requieren una respuesta. Ha habido personas que se han presentado como profetas de Dios y que han dado respuestas que han resultado en gran medida convincentes para gran parte de la humanidad, incluidos grandes pensadores, científicos y luminarias del conocimiento a lo largo de la historia, lo cual nos hace concluir que vale la pena, por lo menos analizar tales respuestas que se brindan en el marco de las creencias de la religión.

Los sabios e investigadores musulmanes han explicado esas creencias y han ofrecido argumentos para respaldarlas, denominándose a la ciencia que se ocupa de ello Kalam o Teología Islámica.

La ciencia del Kalam surgió entre los musulmanes por una serie de causas que clasificamos dentro de dos factores principales, uno “interno” y el otro “externo”.

El factor interno

Este factor tiene dos componentes esenciales: El Libro Sagrado y la Tradición.

El Sagrado Corán

El Sagrado Corán nos enseña los conceptos generales de la cosmovisión del Islam, el origen de la existencia, su propósito y las vías de su concreción, y finalmente su destino final. Por ello, el Libro Sagrado conforma el punto de partida de la ciencia del Kalam, y es al mismo al que se refieren en primer lugar los sabios musulmanes al expresarse sobre el tema. El Sagrado Corán contiene indicaciones filosóficas y argumentaciones basadas en criterios lógicos, lo cual está claramente manifestado en sus aleyas o bien a través de lo que implica el contenido de las mismas.

Por ejemplo, el teólogo musulmán encuentra en él claramente y sin ningún tipo de ambigüedad el concepto del tawhîd o Unicidad de Dios. Así también el Corán expone con argumentos la idea del Retorno y la vida en el Más Allá, y nos relata acerca de los profetas anteriores y sus argumentaciones y discusiones ideológicas con sus oponentes y los obcecados de entre sus contemporáneos. Asimismo el Sagrado Corán se manifiesta acerca del ser humano, sus acciones y destino.

La sunnah o Tradición

La Sunnah o Tradición, esto es, los dichos, acciones y aprobaciones tácitas del Profeta del Islam (S), detalla esos conceptos generales expresados en el Sagrado Corán, y en lo que se refiere a la ciencia de Kalam nos encontramos con expresiones concretas en la forma de orientaciones y réplicas que el Profeta (S) hacía a los politeístas, y discusiones que mantuvo con la Gente de la Escritura (esto es, los judíos y los cristianos).

Por ejemplo, el Islam señala que la suya es la última Revelación celestial y que abroga las anteriores, a lo cual los judíos, al negar tanto la profecía de Jesús (a) como la de Muhammad (S) respondieron que la abrogación implicaría en Dios el badâ’, o sea, un cambio de parecer al manifestársele algo que antes le hubiera estado oculto.

A esto se respondió que ello no implicaba el badâ’ para Dios, puesto que es imposible que a Él se le manifieste algo que haya estado oculto, sino que implica que al cambiar las circunstancias, Él pone de manifiesto algo que para las personas estaba oculto.

Otro ejemplo es el debate que el Mensajero de Dios -que las bendiciones y la paz sean con él y su purificada descendencia- mantuvo con los cristianos de Naÿrân, quienes argumentaron la divinidad del Mesías (a) diciendo: “¿Acaso alguna vez has visto un hijo que nazca sin padre?”, a lo que el Profeta (S) respondió: “El caso de Jesús es como el de Adán quien fue creado sin padre ni madre, por lo cual no es más sorprendente”.

Es lamentable que quienes se hicieran del poder después del fallecimiento del Mensajero de Dios (S) implantaran la prohibición de la escritura de los hadices o dichos del Profeta (S) al tiempo que permitieron a los seguidores del Libro convertidos al Islam (como los judíos Ka‘b Al-Ahbâr y Wahab Ibn Munabbih, el cristiano Tamîm Ad-Dârî y otros) narrar historias de la Torá en la misma corte del califato.

Pues ello motivó que se perdieran muchas de sus explicaciones y aclaraciones y a la vez surgieran las narraciones infiltradas que hoy los expertos denominan “isra’ilîiat” y que transmiten conceptos ajenos al Islam, como la semejanza de Dios a las criaturas, desobediencias de los profetas, etc.

A pesar de que tal prohibición duró siglo y medio, los shiítas o seguidores de Ahlul Bayt (a) -la gente de la casa del Profeta (S)- al no acatarla, pudieron conservar gran parte de ese rico y puro legado del Profeta (S) que sirvió para el desarrollo del Kalam shiíta en el primer siglo de la hégira.

La legitimidad de los dichos y disertaciones de los Imames de Ahlul Bayt (a)

Dijo el Mensajero de Dios (S):

إني تارك فيكم ما إن تمسكتم به لن تضلوا بعدي: كتاب الله حبل ممدود من السماء إلى الأرض ، وعترتي أهل بيتي ، ولن يفترقا حتى يردا علي الحوض ، فانظروا كيف تخلفوني فيهما

“Dejo entre vosotros aquello a lo que si os aferráis no os desviaréis después de mí: el Libro de Allah, el cual es un cordel que se extiende desde el cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahlul Bayt). Ciertamente que no se separarán uno del otro hasta que retornen a mí en el Haud (la Fuente del Paraíso). Así que, observad como tratáis a ambos en mi ausencia”1.

ألا إن مثل أهل بيتي فيكم مثل سفينة نوح ، من ركبها نجا ومن تخلف عنها غرق

“Sabed que la Gente de mi Casa (Ahlul Bayt) son en relación a vosotros como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de la misma se ahoga”2.

النجوم أمان لأهل الأرض من الغرق ، وأهل بيتي أمان لأمتي من الاختلاف (في الدين) فإذا خالفتها قبيلة من العرب (يعني في أحكام الله عز وجل) اختلفوا فصاروا حزب إبليس

“Las estrellas protegen a los habitantes de la Tierra de ahogarse, y mi Ahlul Bayt son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los árabes se opone a Ahlul Bayt (es decir, en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”3.

Así, el gran Profeta (S) nos presenta a Ahlul Bayt (a) como el eje de referencia ante las discrepancias, como ligados al Sagrado Corán de una manera inseparable, y como los guías que iluminan el sendero de la verdad, y por ello, los seguidores de Ahlul Bayt (a) se han beneficiado de sus orientaciones en las diferentes materias entre las que se cuenta la Ciencia del Kalam.

El segundo factor

Así como el Sagrado Corán y la Tradición motivaron la manifestación de la Ciencia del Kalam entre los musulmanes, los encuentros y roces con las demás culturas desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de esta. Ello provocó un empuje cultural que hizo florecer las ciencias islámicas en un periodo relativamente corto.

Si no hubiera sido por esa pugna de ideologías no hubieran germinado esas semillas puras latentes en el Libro Sagrado y la Tradición.

En primer lugar, muchos de los pueblos que ingresaban a la gran nación del Islam, poseían cultura, artes, literatura y ciencias, e incluso conceptos filosóficos y teológicos que el Islam no profesa.

En segundo lugar, muchos de los prisioneros de guerra que eran llevados a las capitales del mundo islámico traían consigo sus ideas y creencias contrarias al Islam.

En tercer lugar, el llamado “movimiento de traducción” llevado a cabo en la época del califa Al-Ma’mûn, en el cual se tradujeron al árabe textos bizantinos, griegos y persas, fueron dispuestos, sin el debido control y antes de ser comentados desde la perspectiva islámica, al alcance de las masas que nunca se habían enfrentado a tales temas.

Resumiendo, el Libro Sagrado y la Tradición conforman el punto de partida real de la Ciencia del Kalam, y los roces con otras culturas motivaron que se plantearan nuevos temas y cuestiones y consecuentemente, que dicha Ciencia se desarrollara y floreciera.

¿Por qué la escuela de Ahlul Bayt (a)?

فَسْاَلُوا أَهْلَ الذِّكْرِ إِن كُنتُمْ لاَ تَعْلَمُونَ

«Preguntad a la gente del Recuerdo, si es que no sabéis» (Al-Anbia’; 21:7).

En ese océano de ideas y voces diferentes, donde algunos consideraron incrédulo al que comete un gran pecado4 y otros afirmaron que tal cosa no hace la menor mella a su fe5; donde algunos sostuvieron la predestinación del ser humano6 y otros el desentendimiento divino respecto de las acciones humanas7; donde se llega a sostener que se puede llegar a ver a Dios8, y otros la completa incapacidad del intelecto ante cualquier cosa relacionada a Su respecto9; donde algunos dicen que Sus Atributos son diferentes a Su Esencia y se habla de ocho sempiternos (al-qudamâ az-zamâniah) junto a la Esencia Divina10; donde algunos sostienen que el Sagrado Corán no fue creado en el tiempo11 y otros que sí lo fue12, y que se hayan producido estragos por esta cuestión…

Ante ese conflicto de conceptos acudimos al profeta interno -esto es, el intelecto- que nos indica seguir los dictados del intelecto externo -esto es, el profeta- que nos exhorta, ante las discrepancias, a embarcarnos en el Arca de la Salvación de Ahlul Bayt (a).

Las disertaciones, cartas y dichos del Imam ‘Alí (a) que ha registrado la historia nos muestran claramente que él fue el fundador de los principios del Kalam, especialmente en lo que se refiere a los temas de la Unicidad de Dios y la Justicia Divina. El libro Nahyul Al-Balagah recopilado por el Saiied Ar-Radí es un claro exponente de esos elevados conceptos que no encontramos en nadie más.

Lo mismo sucede con los elevados dichos del resto de los Imames de Ahlul Bayt (a) al haberse preocupado el mismo Mensajero de Dios (S) porque heredaran tal conocimiento.

Narró Al-Hamawi en una cadena de transmisión que llega al Imam Al-Baqir (a), de su padre, de su abuelo Amir Al-Mu’minin (a) que dijo:

Dijo el Mensajero de Allah (S): “¡Oh Alí! Escribe lo que te transmito y enseño”. Expresé: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso temes que me sobrevenga el olvido?”.

Respondió: “No, pues he pedido a Allah, Poderoso e Imponente, que te haga memorizador, pero debes escribir para los Imames de tu descendencia, a quienes mi comunidad se dirigirá en busca de ayuda, a cuyas súplicas Allah responderá, por cuya intercesión Allah alejará las aflicciones de la gente, y por quienes descenderá la misericordia del cielo.

Éste es el primero de ellos”, y señaló a Al-Hasan (a). Luego dijo: “...Y éste es el segundo de ellos”, señalando a Al-Husáin (a), y a continuación agregó “...y los Imames son de su descendencia”13.

Asimismo, se narró que el Mensajero de Dios (S) dijo a ‘Alí (a) lo siguiente: “¡Oh ‘Alí! Escribe lo que te dicto”. Dije: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso temes que me sobrevenga el olvido?”. Dijo: “No, pues he suplicado a Dios que te haga memorizador, pero (debes hacerlo) para tus asociados (en el Imamato), los Imames de Tu descendencia”14.

En cuanto a su hijo el Imam Al-Hasan (a), nos es suficiente para inferir su condición de referente de conocimiento no sólo para los shiítas o seguidores de Ahlul Bayt (a), el hecho de que una persona -que alcanzó notoriedad y prestigio entre las distintas tendencias del Islam- como Hasan Al-Basri, se refiriera a él al verse confundido en un tema como el de la predestinación y el libre albedrío.

Hasan Al-Basri escribió de la siguiente manera al nieto del Profeta (S) preguntándole acerca de dicha cuestión:

“Vosotros sois el astro que marcha en medio de la profundidad de los mares y las señales deslumbrantes y notorias, sois como el Arca de Noé (a) en la cual se ubican los creyentes y se salvan los musulmanes. Te escribo, ¡oh hijo del Mensajero de Dios! en relación a lo que discrepamos respecto a la predestinación lo que nos tiene confundidos respecto a nuestra libertad de poder actuar.

Así pues, infórmanos tu opinión y la opinión de tus padres sobre ello, puesto que vuestro conocimiento es el conocimiento de Dios, y vosotros sois los testimonios (esto es, referentes) para la gente, siendo Dios vuestro testimonio: ‘Una progenie (cuyos integrantes) descienden unos de otros, y Dios es el Omnioyente, el Sapientísimo’ ”(3:34).

El Imam Al-Hasan (a) le respondió lo siguiente:

“En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Me ha llegado tu carta, y si no fuera por lo que has mencionado acerca de tu desconcierto (sobre el tema) y el desconcierto de los que te precedieron, no te hubiera informado.

Quien no cree en la predestinación y que Dios conoce el bien y el mal, en verdad que ha descreído. Y quien imputa las desobediencias a Dios, en verdad que se ha corrompido. Ciertamente que Dios no es obedecido por compulsión, ni es desobedecido por haber sido vencido.

No ha desatendido a los siervos dejándolos libres de Su dominio, sino que Él es el Amo de lo que les ha hecho poseer, y el Todopoderoso por sobre lo que les ha permitido dominar; les ordenó siendo éstos libres en su elección, y les prohibió advirtiéndoles. Si se afanan en obedecer (a Dios) no encontrarán quien lo impida.

Si se proponen llevar a cabo un acto de desobediencia, si a Él le place favorecerles e interponerse entre ellos y tal acto, lo hace, y si no lo hace, entonces ciertamente que no es Él Quien los llevó a cometerlo por compulsión, ni se los impuso debiendo perpetrarlo con aversión, sino que les favoreció al hacerlos discernir, conocer, al advertirles, ordenarles y prohibirles.

No poseen una cualidad intrínseca que les lleve a lo que les ordenó, de manera que fueran igual a los ángeles, ni hay compulsión sobre ellos para no perpetrar lo que les prohibió. Dios posee la prueba consumada, y si hubiera querido, os hubiera guiado a todos. Que la paz sea con quien sigue la guía15”.

En cuanto al Imam Al-Husein (a), narró ‘Ikrimah de Ibn ‘Abbâs que mientras se encontraba hablando a la gente, he ahí que se levantó Nafi’ Ibn Al-Azraq y le dijo: “¡Oh Ibn ‘Abbas! ¡Nos das veredictos relacionados a la hormiga y el piojo! ¡Descríbenos a tu Dios al cual adoras!”.

Ibn ‘Abbas permaneció en silencio por lo elevado de las implicancias de lo que había dicho. El Imam Al-Husein (a) se encontraba sentado a un costado y le dijo: “¡Dirígete a mí, oh Ibn Al-Azraq!”. Éste dijo: “¡No es a ti a quien pregunto!”. Dijo Ibn ‘Abbas: “¡Oh Ibn Al-Azraq! Por cierto que él es de Ahlul Bayt, la gente de la casa del Profeta, quienes son los herederos del conocimiento”. Entonces Nafi’ se dirigió adonde se encontraba Al-Husein (a), quien le dijo:

¡Oh Nafi’! Ciertamente que quien dispone su religión en base a la analogía permanece permanentemente en la confusión, inquiriendo, desviado del recto proceder, errando en la tortuosidad, extraviado del camino, diciendo lo que no es apropiado…

¡Oh Ibn Al-Azraq! Describo a mi Dios mediante aquello con lo que Él se ha descrito a Sí Mismo, y lo defino mediante aquello con lo que se ha definido a Sí Mismo: No es percibido mediante los sentidos, no es comparable con la gente, se encuentra cerca sin que haya contacto (sensorial), y lejano sin estar apartado.

Es Único, no cabe en Él la disociación (ni material, ni metafísica ni en la abstracción genérica o mental), es conocido por los signos, descrito mediante las señales, no hay divinidad más que Él, el Grandísimo, el Elevadísimo.

Entonces Ibn Al-Azraq lloró y dijo: “¡Oh Husein! ¡Qué excelentes fueron tus palabras! ...”

Dijo Al-Husein: “Ahora yo te pregunto un asunto”. Dijo: “Pregunta”. Y le preguntó respecto a la aleya que dice: “En cuanto a la pared, ésta pertenecía a dos muchachos huérfanos de la ciudad”16. Dijo el Imam (a): “¡Oh Ibn Al-Azraq! ¿Quién se preocupó por que llegara el legado a los dos muchachos?”.

Dijo: “Su padre”. Dijo Al-Husein (a): “¿Acaso el padre de esos dos muchachos era mejor o lo era el Mensajero de Dios?” (esto es, que el Mensajero de Dios se preocupó porque su herencia de sabiduría llegara a los Imames de su descendencia)17.

Cada uno de los Imames de Ahlul Bayt (a) cumplió magníficamente con su función de explicar a la comunidad islámica los conceptos teológicos en conformidad a las circunstancias que les rodeaban y a pesar de las presiones políticas ejercidas sobre ellos.

Así, encontramos que el califato omeya presionaba y no permitía que el Imam Zain Al-‘Abidin (a) diera discursos ni tuviera actividad que motivara algún tipo de influencia. Por ello, el Imam brindaba sus enseñanzas a través de las súplicas y las letanías a Dios, de manera tal que nos ha legado un mar de súplicas colmadas de detalles sobre los conceptos del Islam, muchas de las cuales sólo son comprendidas cabalmente por un gnóstico versado.

Cuenta el Sheij Al-Mufid que el Imam Zain Al-‘Abidin (a) se encontraba cierto día en la Mezquita de su abuelo el Mensajero de Dios –miles de bendiciones sean sobre él y su purificada descendencia- y escuchó a un grupo de gente que confería a Dios atributos de las criaturas, por lo que, sobresaltado, se levantó dirigiéndose a la tumba del Profeta (S), se detuvo allí y comenzó a dirigirle letanías a Dios en voz alta diciendo:

إلهي بدت قدرتك، ولم تبدُ هيئة، فجهلوك، وقدّروك بالتقدير على غير ما أنت به، شبّهوك وأنا بريءٌ يا إلهي من الذين بالتشبيه طلبوك، ليس كمثلك شيء إلهي ولم يُدركوك، وظاهر ما بهم من نعمة دليلهم عليك لو عرفوك، وفي خلقك يا إلهي مندوحة عن أن يناولوك، بل سوّوك بخلقك، فمن ثَمّ لم يعرفوك واتخذوا بعض آياتك ربّاً، فبذلك وصفوك، فتعاليت يا إلهي عمّـا به المشبّهون نعتوك

¡Dios mío! Se ha manifestado Tu poder sin que te hayas manifestado con forma alguna, por lo que te ignoraron.

Te han estimado en una medida que no tienes. Te han asemejado (a las criaturas) y yo me desentiendo de ello.

¡Dios mío! ¿Quiénes son esos que mediante la asemejación te procuran? No hay nada que se te asemeje, ¡Dios mío! pero no te vislumbraron.

Las mismas mercedes manifiestas son su indicio hacia Ti, ¡si te hubieran conocido!

Con (los signos de) Tu creación, ¡Dios mío!, no tienen más escapatoria que reparar en Ti, pero te equipararon a la misma, y por ello no te conocieron, sino que tomaron a algunos de Tus signos como señor, y con ello mismo te calificaron.

¡Glorificado Seas, oh Dios mío, respecto a aquello que los asemejadores te han atribuido!

Encontramos algunas de esas súplicas en el libro As-Sahifah As-Sayyadiiah.

Fue al final del califato de los omeyas y al principio del califato abásida que los Imames de Ahlul Bayt (a) tuvieron la oportunidad de explicar en forma abierta y sistemática los elevados conceptos del Islam, y es por ello que encontramos una inmensa cantidad de discusiones teológicas principalmente en las narraciones de los Imames Al-Baqir y As-Sadiq, y las de los Imames Al-Kadzim y Ar-Rida -con todos ellos sea la paz-.

En la escuela de Ahlul Bayt (a) todo ese caudal de enseñanzas forma parte de la Tradición ligada al Mensajero de Dios (S), quien los dispuso como referentes junto al Sagrado Corán.

A diferencia de lo que ocurre con los normas de la shari’ah o ley islámica, en cuanto a los principios de la religión no es válida la ciega imitación, por lo que en este punto juegan una serie de elementos, algunos ya concluidos con certeza y que sirven de base para las inferencias posteriores.

Y otros, sin ser aceptados taxativamente, tienen un carácter orientador que al ser desarrollados van edificando la creencia correcta que se va dejando vislumbrar cada vez con mayor nitidez.

Luego de las inferencias de la sana razón, esos elementos nos lo brindan el mayor conocimiento de las enseñanza y orientaciones del Profeta (S) y de esos doce Imames de su descendencia, quienes, en un período de trescientos años, nos muestran una misma lucidez y un mismo discurso, sin incurrir en contradicción alguna ni con el Sagrado Corán, ni con la Tradición, ni con la sana lógica, ni entre sí.

  • 1. Narrado en “Sahih At-Tirmidhi”, transmitido por Zaid ibn Arqam. Es el hadiz Nº 874 de entre las tradiciones tomadas de “Kanz Al-‘Ummal”, t. 1, p. 44.
  • 2. “Al-Mustadrak”, por Al-Hakim Al-Haskani, t. 3, p. 151, una tradición transmitida a través de fuentes auténticas de Abu Dharr -que Allah esté complacido con él.
  • 3. “Al-Mustadrak” por Al-Hakim Al-Haskani, t. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbas, con el comentario de que ésta es una tradición clasificada como muy confiable a pesar de no haber sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujari.
  • 4. Como los Jawariy.
  • 5. Como los Muryi’ah.
  • 6. Como los Ahlul hadiz y los Asha‘irah.
  • 7. Como los Mu‘tazilah.
  • 8. Como los Hashwiiah, los Ahlul hadiz, los Asha‘irah, y los Maturidiiah.
  • 9. Como los Mu‘attilah
  • 10. Como los Asha‘irah.
  • 11. Como los Asha‘irah.
  • 12. Como los Mu‘tazilah.
  • 13. “Ianabi‘ul Mawaddah”, de Al-Qanduzi.
  • 14. “Al-Imamah wa-t Tabsirah min al-Hirah», p.183; “Basa’ir Ad-Darayat”, p.167; “Amali as-Saduq”, p.327; “Ikmal ad-Din wa Itmam an-Ni‘mah”, p.206.
  • 15. Ibn Shu‘bah en Tuhaf Al-‘Uqul, p.232; Al-Maylisi en “Bihar Al-Anwar”, t.5, p.40, hadiz 63; Al-Karahiki en Kanz Al-Fawa’id, p.119.
  • 16. Al-Kahf; 18: 82. Moisés y Jidr -con ambos sea la paz- pasaron por un pueblo cuyos moradores les negaron hospedaje, pero aún así Jidr restauró una pared que estaba a punto de derrumbarse. Después Jidr (a) le explicó a Moisés (a) que hizo eso porque la pared pertenecía a dos huérfanos y bajo la misma había un tesoro. Dios quiso que ellos mismos lo sacasen al ser mayores.
  • 17. Ibn ‘Asakir, “Ta’rij Dimashq”, sección “La vida del Imam Al-Husain (a)”, p.158. Investigado por Muhammad Baqir Al-Mahmudi; Al-Maylisi, “Bihar Al-Anwar”, t.4, p.297.