Capítulo 23: Un Viaje a Taif
En el décimo año de su misión, el Profeta (B.P.) y sus seguidores experimentaron acontecimientos felices y desgraciados.
En el décimo año de su misión, el Profeta (B.P.) y sus seguidores experimentaron acontecimientos felices y desgraciados.
La oscuridad de la noche ya había abarcado los horizontes e imperaba por doquier indicando el momento en que la naturaleza y los seres vivos se retiran a descansar; renovando sus fuerzas para seguir el ciclo incesante de la vida a la mañana siguiente. El Profeta (B.P.) no está exento de esta ley natural y quiso irse a dormir esa noche luego de sus oraciones.
El bloqueo económico impuesto por los quraishitas quedó sin efecto gracias a la iniciativa de algunas personas de buenos sentimientos. Luego de tres años de exilio y tristeza en su propia tierra, el Profeta (B.P.) y sus seguidores salieron de la quebrada y se dirigieron a sus hogares. Ya eran libres de comprar y vender; poco a poco se recuperaban cuando súbitamente debieron enfrentarse a un hecho muy amargo.
El método más fácil y exento de complicaciones para erradicar a un grupo o minoría indeseable de una sociedad consiste en la firme oposición incruenta que se lleva a cabo mediante la unión y la solidaridad del pueblo.
Seguramente habrá entre los lectores quienes se interesen en conocer el contenido y origen de esta leyenda que han relatado algunos sabios de la escuela islámica sunnita, y de esta forma puedan descubrir las motivaciones y los autores de tales inventos y mentiras.
La emigración a Etiopía de un grupo de musulmanes dio cuenta de su gran fe y sinceridad en el Mensaje divino. Debieron abandonar la Meca para librarse de las persecuciones y torturas de los quraishitas y poder continuar con la adoración del Dios Único, dejando sus bienes, familias y comercios.
Las fuerzas de la idolatría estaban alertadas en todos los puntos de la península arábiga. Los quraishitas habían ordenado sus recursos y huestes para luchar contra la nueva religión que amenazaba su dominio.
Los idólatras trataron al principio que el Profeta (B.P.) se retractara, pero no obtuvieron ningún resultado. Debieron enfrentar en aquella oportunidad una respuesta del Profeta (B.P.) que haría historia: “¡Por Dios!, que, aunque pusieran el sol en mi mano derecha y la luna en mi izquierda no abandonaría mi misión”.
Una investigación objetiva de la historia del Islam demuestra que el Corán, esta Escritura maravillosa, fue el milagro más grandioso y el arma principal que esgrimió el Profeta (B.P.) en su tarea de difusión.
Los maestros de la lengua, los poetas y oradores de la época y posteriores fueron anonadados por la elocuencia del Libro, por su extraordinaria expresividad, su atracción y sabiduría. Todos los árabes -para quienes el cultivo de la lengua era como una religión confesaban que jamás se había presentado una exposición tan sublime como la suya.
Habían transcurrido ya tres años desde el inicio de la misión profética cuando el Enviado de Dios, luego de convocar a sus parientes según ya se relató, comenzó la proclama general del Islam.
Un día ascendió a la colina de Safá y con fuerte voz clamó: “la Sabaaha”, expresión comúnmente usada para advertir a las multitudes en una ocasión importante, o también para difundir públicamente noticias terribles. Su voz atrajo a un gran número de personas pertenecientes a las diferentes tribus.
Todo conductor y líder de una profunda transformación espiritual tiene como meta un cambio profundo del alma humana y la sociedad, pero tal objetivo debe llevarse a cabo en forma gradual, aumentando el ritmo de esfuerzo y trabajo solamente cuando se han conseguido algunos éxitos.