Introducción
Uno de los puntos más claros en la vida del muy noble Mensajero del Islam es que no recibió ningún tipo de enseñanza (ni participó en ninguna clase con ningún maestro) y que no consultó libro alguno.
Ningún historiador, sea o no musulmán, ha podido afirmar lo contrario, tanto si se refiere a su infancia y juventud como si se evoca su edad adulta y vejez, época correspondiente al Mensaje Revelado. Por lo mismo, nadie ha podido afirmar o presentar la prueba de que el Profeta (PBd) haya leído o escrito una sola palabra antes de su misión.