Abû Qatâdah Ansârî, El Joven Valiente
Su nombre era Hâriz Ibn Rab'î Ansârî, y fue conocido como Abû Qatâdah dentro de la historia del Islam. Él, según la opinión unánime de todos los sabios en genealogía, fue un personaje sobresaliente y de los seguidores valiosos, sacrificados y valientes del Profeta (BP).
Él fue un valiente jinete, y tomó parte en la Batalla de Uhud y otras más ocurridas en la época del noble Profeta (BP), siempre manteniéndose al lado de este noble ser, a tal grado que obtuvo fama como el "jefe de los caballeros del Profeta". Cuando le era delegada una misión, la realizaba en la mejor forma, regresando a Medina victorioso.
Uno de los enfrentamientos en los que Abû Qatâdah participó fue la Batalla de Dhîqird, la cual se llevó a cabo en las cercanías de Medina, vecina al lugar donde habitaba la tribu de Qatafân, en el mes de Yamâdî Al Auwal del año 6 (dHL). Uno de los primeros que alcanzó al Profeta (BP) y dijo estar listo para hacer yihad (lucha santa) fue Abû Qatâdah, quien contaba con veinticuatro años de edad. Abû Qatâdah nació dieciocho años antes de la emigración.
Abû Qatâdah, un joven valiente y con experiencia en las batallas, mató al hijo de 'Uîaînah, jefe del enemigo en el primer ataque, y colocó un pedazo de tela que llevaba consigo sobre el cuerpo del muerto. Cuando el Mensajero de Dios (BP) y su ejército se acercaron y se encontraron con esa escena, todos supusieron que Abû Qatâdah había sido muerto. Sin embargo, el Profeta (BP) los enteró de lo que Abû Qatâdah había hecho. En esta batalla, y tras después del martirio de dos de sus compañeros, los musulmanes pudieron derrotar a la tribu de Qatafân y regresar a Medina.
Además de los valiosos servicios que prestó en esta batalla, Abû Qatâdah también estuvo presente en la victoria de Jaîbar. Él, como todo musulmán verdadero, mostraba simpatía y devoción especial hacia el noble Profeta (BP). Por ello, cuando encontraba una oportunidad adecuada, mostraba aprecio y respeto hacia el valiente líder del Islam.
El Profeta (BP), por su parte, también quería mucho a Abû Qatâdah, de quien dijo:
"¡Dios te cuide! Al igual que tú has cuidado (de calamidades y peligros) al Profeta".1
Abû Qatâdah junto a 'Alî (P)
Tras del fallecimiento del Mensajero de Dios (BP), Abû Qatâdah siguió a aquél que tenía el derecho al califato (el Imâm 'Alî (P)) sin desviarse del verdadero y auténtico camino, ya que él comprendió y distinguió perfectamente quién era el eje principal del califato y del liderazgo del Islam, y sabía quién era el más adecuado para liderar a la sociedad islámica tras el Profeta (BP). Basándose en este conocimiento, se mantuvo siempre al lado de 'Alî (P) tras del fallecimiento del Profeta (BP), y durante el califato de 'Alî (P), la propaganda desviada de Muâwîîah no pudo debilitar sus creencias; tampoco las Batallas de Siffîn, Nahrawân y Ÿamal pudieron cambiar su mentalidad, sino que era firme como una montaña. Durante todas las batallas en la época de 'Alî (P), se mantuvo a su lado y enfrentó valientemente a los enemigos del Islam.
Abû Qatâdah no sólo fue un combatiente fiel y meritorio, sino que, como estadista y director de la sociedad, fue también un hombre estimado y de confianza, siendo esta la causa por la cual 'Alî (P) lo eligió gobernador de la Ciudad de la Meca por un tiempo.
Abû Qatâdah no sólo apoyaba a 'Alî (P) en el campo de batalla, sino que también lo hacía con sus palabras y con las armas de la lógica. Él discutía con sus enemigos y los condenaba. Un ejemplo de esto fueron las polémicas que sostuvo con 'Aîshah, con los Jawâriy de Nahrawân, con Jâlid Ibn Walîd y con Abû Bakr, y todos estos casos muestran la elevada personalidad de este soldado sacrificado del Islam.
Así es, Abû Qatâdah Ansârî, después de una vida llena de esfuerzos, sacrificios y de valiosos servicios en el sendero del Islam, y apoyando siempre a los musulmanes, murió en el año 54 (dHL). Algunos han dicho que él falleció durante el califato de 'Alî (P) y que este noble ser realizó la oración del muerto para él antes de ser enterrado.2
- 1. Al I'lâm, Ziriklî, t. 2, p. 54; Al 'Ibar, t. 1, p. 41; Târîj Baqdâd, t. 1, p. 59; Asad Al Gâbah, t. 5, p. 274; Al Isâbah, t. 4, p. 458; Istî'âb, t .4, p. 461; Sîrah Ibn Hishâm, t. 3, p. 293; Haîât As Sahâbah, t. 1, p. 570; Musnad Ibn Hanbal, t. 5, p. 298.
- 2. Istî'âb, t. 4, p. 62; Al Isâbah, t. 4, p. 158; Asad Al Gâbah, t. 5, p. 275; Qâmûs Ar Riÿâl, t. 10, p. 165; Ad Daryât Ar Rafi'ah, p. 351; Al Fusûl Al Muhimmah, p. 146; Târîj Tabarî, t. 3, p. 243.