El Joven Que Llegó A Obtener Certeza
Ishâq Ibn 'Ammâr narra de una vez en la que el Imâm As Sâdiq (P) dijo: "El Mensajero de Dios (BP) realizó la oración del alba en forma colectiva. Vio en la mezquita a un joven soñoliento y pensativo. Estaba pálido, delgado y tenía grandes ojeras.
El Profeta (BP) le preguntó: ‘¡Oh, joven! ¿Como pasaste la noche?’, a lo que éste contestó: ‘¡Pase toda la noche hasta el amanecer con certeza!’ El Mensajero de Dios (BP) se sorprendió al escuchar la respuesta (ya que ésta contenía un profundo significado).
Le dijo al joven: ‘Para cada certeza existe una verdad. ¿Cuál es la verdad de tu certeza?’
El joven respondió: ‘¡Oh, Mensajero de Dios (BP)! Esta certeza fue la que me entristeció: pasé la noche en vela en este día caluroso. Estoy soportando la sed (ayunando) y mi alma se siente presionada por el mundo y lo que existe en él, a tal grado de parecer que me estuviese preparando todo para el Día de las Cuentas en el Empíreo de mi Creador. Toda la gente se ha reunido para ello y yo me encuentro entre ellos.
Es como si pudiese ver a los habitantes del Paraíso rodeados de los favores celestiales y cómo se hacen cumplidos unos a otros mientras se encuentran recostados en almohadones. Parece como si viese a los habitantes del Infierno bajo torturas y gritando constantemente. Como si en estos momentos resonasen en mis oídos los ruidos del fuego infernal’.
El Mensajero de Dios (BP), dirigiéndose a sus seguidores, dijo: ‘Este joven es un siervo al que Dios ha iluminado su corazón con la luz de la fe’. Entonces dijo al joven: ‘¡Conserva la creencia en la que tienes certeza!’. El joven respondió: ‘¡Oh, Mensajero de Dios (BP)! Suplica para que sea martirizado a vuestro lado’. El Mensajero de Dios (BP) así lo hizo. No transcurrido mucho tiempo, el joven participó en una de las batallas. Después de que fueran martirizados nueve de los soldados del ejército islámico, él también llegó al martirio.
El difunto Maÿlisî (descanse en paz), respecto a la interpretación de esta narración, dijo: ‘Dentro de los seres humanos existen cortinas obscuras que evitan que la luz de la verdad llegue a iluminarlos. Estas cortinas desaparecen cuando se evita decir necedades; por medio del desvelo, el hambre y un constante cuidado, entonces surge la verdad dentro de ellos’”.1
- 1. Usûl Kâfî, t. 3, p. 92; Bihâr Al Anwâr, t. 70, p. 159 hadîz 17.